IoT: 4 ejemplos del Internet de las Cosas en la vida cotidiana

¿Cómo son los objetos conectados a la internet de las cosas? Hoy te vamos a presentar buenos ejemplos empresariales de IoT con los que te quedará claro el concepto y podrás ver cómo está cambiando nuestro mundo.

Comencemos por el principio.

Internet of Things o internet de las cosas es uno de los conceptos clave de la nueva revolución digital. Son objetos que nos rodean en casa, en la calle o en la oficina, y que tienen conexión a internet. Una vez conectados a la red, pueden hacer tareas que hasta hoy nos quitaban un gran tiempo. La web Statista asegura que la previsión para 2025 es que haya 75.440 millones de aparatos conectados en todo el mundo.

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¿Qué avances se están produciendo hoy en día en relación con el Internet de las Cosas? Compartimos varios ejemplos:

Índice:

Dispositivos IoT: en el hogar

De las bombillas a los comederos. Si hay algo por lo que destaca el IoT o internet de las cosas es por su aplicación en la smart home. Termostatos que regulan la temperatura si estamos o no en nuestro hogar o bombillas regulables son los dispositivos conectados más populares, pero también hay cerraduras inteligentes, detectores de humos o comederos para animales, que dispensan la ración si nosotros damos la orden desde el smartphone. Los aparatos de Penet, por ejemplo, nos envían alertas cuando el animal ha terminado de comer, con la cantidad que ha ingerido.

En los hogares es donde más ejemplos de IoT encontramos, con marcas ya muy asentadas. Los termostatos Nest o los robots aspiradora Roomba son dos de los productos más vendidos, gracias, entre otras razones, a su facilidad para ser controlados con una app. No se salva ni el cuarto de baño: en él encontramos los cepillos de dientes Kolibree, que tienen una aplicación que gamifica el cepillado para los niños, de forma que estos aprendan bien el hábito. Pero también sirve para los adultos, pues envía información sobre la limpieza a la tableta.

Aunque muchos de los aparatos de la internet de las cosas se conectan y controlan a través de las redes wifi y Bluetooth, también se puede hacer con los más tradicionales SMS o llamadas. Hay adaptadores de corriente a las que se les inserta una tarjeta SIM y que de este modo permiten controlar a distancia el encendido o apagado de la caldera o el aire acondicionado.

IoT: wearables

Sí, esa pulsera que cuenta tus pasos o ese smartwatch que te da la hora a la vez que monitoriza tus latidos son internet de las cosas. La popularidad de estos aparatos, que envían los datos a una app para su monitorización, ha hecho que cada vez haya más modelos y que más personas los usen para el control del ejercicio y de su salud. Entre los servicios más populares se encuentran Apple Watch, Fitbit y Google Fit.

Iot: qué es el internet de las cosas y ejemplos de uso en el mundo real

IoT: smart city

Ya hemos visto cómo la internet de las cosas se aplica en la vida diaria de las personas, en sus hogares y también en su cuerpo. Pero el IoT es más que eso, alcanza más sectores, y también puede usarse en la gestión de la ciudad contemporánea. Mapas de ruido, iluminación más eficaz, gestión de los semáforos… Es el concepto de ciudad inteligente, vinculado a la internet de las cosas.

De acuerdo al índice de Cities in Motion de la Escuela de Negocios IESE, ciudades españoles tan dispares como Valladolid, Sevilla, Murcia o Palma de Mallorca se encuentran entre las ciudades más inteligentes del mundo. Incluso, hay una Red de Ciudades Inteligentes en España que engloba a 83 localidades de todo el país. Esta se divide en cinco grupos de trabajo: innovación social; energía (buscan sobre todo la eficiencia energética); medioambiente, infraestructuras y habitabilidad urbana (domótica, medición de la calidad del aire…); movilidad urbana, y Gobierno, economía y negocios.

Entre los proyectos urbanos de IoT más destacados se encuentra Chicago, con una red de sensores que distribuye información en tiempo real sobre la calidad del aire o el tiempo atmosférico. En Oslo pensaron en farolas que se encendían o apagaban si había peatones o no por sus calles. Y en Barcelona, unos contenedores inteligentes avisan cuando están llenos para activar la recogida. De esta forma, los camiones realizan una recogida mejor planificada.

Aplicaciones IoT en la vida cotidiana: botellas de agua y plazas de aparcamiento

Hay aplicaciones que llaman mucho la atención y que nos muestran hasta dónde llega el internet de las cosas. Hidrate Spark, por ejemplo, es una botella de agua en colores metálicos muy atractivos que te recuerda que bebas agua y que lleva la cuenta de cuánta has ingerido (tú pones la meta que desees). Cada trago es recogido por un sensor que lo lleva al teléfono móvil vía bluetooth, y además se integra con Fitbit, Google Fit o Apple Watch. Si quieres, incluso puedes retar a otras personas para comprobar quién gana en esta particular competición.

Pero la IoT sirve para mucho más. La empresa española Libelium, con sede en Zaragoza, ha instalado sus sensores de internet de las cosas en aparcamientos de la ciudad francesa de Montpellier. En concreto, los ocultaron en el suelo de uno de ellos y, cuando una plaza quedaba libre, avisaba a una app de los conductores, que los guiaba hasta encontrar el espacio.

No es el único ejemplo de IoT sorprendente de esta empresa, pues también han colocado sensores en los alrededores del volcán nicaragüense Masaya. El objetivo es prepararse para posibles erupciones y estudiar sus gases tóxicos y cómo afectan estos a las personas que viven cerca de él.

Ejemplos de IoT son innumerables, y todos nos demuestran cómo las empresas están explotando todas las posibilidades de la internet de las cosas. No es que el futuro vaya a estar más conectado a la Red: es que el presente ya lo está. Y ni siquiera hace falta adquirir estos objetos: también podemos construirlos.